Romanticismo tardío y escuelas nacionales (1860–1920)

A finales del siglo XIX, cada país buscó su propia voz en sus canciones populares, mientras la orquesta y la armonía románticas alcanzaban su máximo esplendor.

Hasta entonces, Alemania, Italia y Francia habían dominado la música culta. En la segunda mitad del siglo XIX, otros países afirmaron su identidad: es la época de las escuelas nacionales. Los compositores se inspiraron en las canciones, danzas y leyendas de su pueblo.

En Rusia, «Los Cinco» (entre ellos Músorgski y Rimski-Kórsakov) querían una música rusa libre de los modelos alemanes; Chaikovski fusionó Europa y Rusia. En Noruega, Grieg llevó las danzas campesinas al piano; en Bohemia, Dvořák hizo cantar los ritmos checos; en España, Albéniz y Granados hicieron sonar el piano como una guitarra andaluza.

Estas músicas aportaron nuevos colores: modos antiguos o populares, ritmos de danza irregulares, bordones al estilo de la gaita. Al mismo tiempo, el Romanticismo tardío (Mahler, Richard Strauss, Rajmáninov, Puccini) llevó la orquesta al máximo y estiró la armonía romántica hasta sus límites.

Para los estudiantes es un repertorio muy vivo: piezas breves y pintorescas (las Piezas líricas de Grieg, el Álbum para la juventud de Chaikovski, los Cuadros de una exposición de Músorgski) que enseñan a transmitir un carácter y un color.

Qué lo caracteriza

  • Melodías y danzas populares citadas o imitadas
  • Modos y colores populares que sonaban «exóticos» en la época
  • Bordones y quintas al aire que imitan instrumentos populares
  • Orquesta enorme y armonía muy cromática (Romanticismo tardío)
  • Piezas descriptivas inspiradas en leyendas y paisajes

Formas típicas

  • Poema sinfónico
  • Rapsodia y danzas nacionales
  • Piezas líricas y álbumes para piano
  • Ballet
  • Ópera verista

Instrumentos

  • Piano
  • Gran orquesta
  • Guitarra (que inspiró a Albéniz y Granados)

Compositores

Escuchar y tocar