Sentarse al piano
· Postura y cuerpo · Nivel 1 · 10 min
Todo empieza antes de la primera nota. La forma de sentarte determina la libertad de tus brazos, la calidad de tu sonido y, a la larga, la salud de tu espalda y tus muñecas. Los pianistas que tocan sin dolor durante cincuenta años casi siempre tienen algo en común: una posición sentada estable y relajada en la que nunca tienen que volver a pensar mientras tocan.
Los cuatro ajustes esenciales
- Altura de la banqueta. Sentado, deja colgar los brazos y luego coloca las manos sobre las teclas blancas. El antebrazo debe estar más o menos horizontal, con el codo a la altura del teclado o muy ligeramente por encima. Demasiado bajo, «tiras» de las manos hacia arriba y la muñeca se dobla; demasiado alto, aplastas el teclado con los hombros.
- Distancia al teclado. Deja colgar los brazos y luego levanta los antebrazos: los dedos deben llegar a la parte delantera de las teclas negras sin inclinarte hacia delante. Los codos quedan entonces un poco por delante del torso, nunca pegados a las costillas. Si tienes que echarte hacia atrás para tocar las notas centrales, estás demasiado cerca.
- El asiento. Siéntate en la mitad delantera de la banqueta, con el peso repartido entre los isquiones y los pies. La espalda recta pero no rígida, ligeramente inclinada hacia delante desde las caderas, como si fueras a hablar con alguien.
- Los pies. Planos en el suelo, ligeramente separados; el pie derecho un poco adelantado, cerca del pedal derecho, y el izquierdo más atrás para dar estabilidad. Los niños cuyos pies no llegan al suelo necesitan un reposapiés: si no, todo el cuerpo se tensa para no resbalar.
¿Dónde sentarse a lo ancho?
Céntrate más o menos frente al Do central (en la práctica, entre el Re y el Mi centrales). Para una pieza que se mantiene en el agudo, desplaza un poco la banqueta hacia la derecha; para una grave, hacia la izquierda. Para llegar a los extremos del teclado, no estires el brazo: inclina el torso desde las caderas, como un árbol que se balancea sobre sus raíces.
Ejercicio: tu ritual de colocación (1 minuto)
- Siéntate con las manos sobre los muslos. Respira despacio dos veces.
- Comprueba la altura: antebrazo horizontal, hombros bajos.
- Comprueba la distancia: codos un poco por delante del cuerpo, libres para moverse.
- Coloca el pie derecho cerca del pedal y el izquierdo más atrás.
- Deja caer las manos sobre el teclado, pon el pulgar derecho en el Do central y tócalo suavemente. Escucha cómo se apaga la nota antes de empezar.
Haz este ritual al comienzo de cada sesión durante un mes: se volverá automático y notarás enseguida cuándo algo no va bien (banqueta mal ajustada, la silla de otra persona, un piano desconocido).
- Tocar en una silla de cocina demasiado baja: las muñecas acaban por debajo del teclado.
- Sentarse al fondo de la banqueta, echado hacia atrás: el torso ya no puede seguir a los brazos.
- Cruzar las piernas o enroscar los pies en las patas de la banqueta.
- Acercarte al teclado durante la sesión sin darte cuenta: compruébalo con regularidad.
✓ Hacer el cuestionario de la lección
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