Criticar tu trabajo y vencer la página en blanco

· La práctica del compositor · Nivel 5 · 20 min

Dos enemigos acechan a todo compositor. El primero aparece antes de escribir: la página en blanco, esa parálisis ante posibilidades infinitas. El segundo aparece después: la incapacidad de juzgar tu propio trabajo, ya sea porque te parece genial o porque te parece que no vale nada. Esta última lección del curso te enseña a vencer a los dos y luego te lanza a tu proyecto final.

1. Tomar distancia

Justo después de escribir una pieza, no la oyes de verdad: oyes tu intención. Para oírla como la oye un oyente, necesitas distancia.

  • Déjala reposar: consúltalo con la almohada o, mejor aún, espera tres días. Los defectos se mostrarán solos.
  • Escucha sin tocar: haz que la reproduzca el piano roll o el editor ABC. Libre del esfuerzo de tocar, tu oído se vuelve crítico.
  • Escucha «de lejos»: desde otra habitación, mientras haces otra cosa. ¿La música mantiene tu atención? ¿En qué momento desconectas?
  • Compara con un modelo: justo antes, escucha una pieza del mismo estilo (un minueto de Bach, una Gymnopédie de Satie). La comparación es cruel, pero instructiva.

2. La lista de autocrítica

CriterioPregunta que hacerte
Unidad¿Puedo decir de qué motivo procede cada pasaje?
Contraste¿Hay al menos un cambio real (modo, registro, textura)?
Clímax¿Hay un único punto culminante, situado hacia los dos tercios?
Cadencias¿Respiran las frases? ¿El final concluye de verdad (cadencia perfecta)?
Ritmo¿Varía el ritmo, o todo va en valores iguales?
Tocabilidad¿Las extensiones caben en la mano? ¿Se estorban las dos manos?
Duración¿Es necesaria cada sección? ¿Podría cortar algo sin perder nada?

3. Antes y después: una revisión concreta

Aquí tienes la frase de un principiante. No está «mal», pero da vueltas en círculo: ritmo uniforme, oleadas de movimiento idénticas, ningún clímax, y se detiene en Re, como si se hubiera quedado en el aire por accidente.

M:4/4
L:1/4
Q:1/4=96
K:C
%%staves {RH LH}
V:RH clef=treble
V:LH clef=bass
[V:RH] C D E F | G F E D | C D E F | G F E D |]
[V:LH] C,4 | G,,4 | C,4 | G,,4 |]

Pasémosla por la lista. Ritmo: añadir blancas para que respire. Clímax: hacer subir la línea hasta el Re agudo en el compás 3. Cadencia: terminar en Do con ii–V–I. Armonía: acordes que cambian más a menudo para sostener la subida.

M:4/4
L:1/4
Q:1/4=96
K:C
%%staves {RH LH}
V:RH clef=treble
V:LH clef=bass
[V:RH] "C"E G c G | "F"A2 "C/E"G2 | "Dm"F A "G"d B | "C"c4 |]
[V:LH] C,2 E,2 | F,2 E,2 | D,2 G,,2 | C,4 |]

La misma duración, los mismos medios técnicos, pero ahora la frase tiene una dirección, un clímax y una conclusión.

Errores frecuentes de autocrítica: tirarlo todo porque un pasaje no funciona (corrige mejor el compás defectuoso); retocar sin fin sin terminar nunca; no pedir nunca la opinión de nadie. Toca tu pieza a un amigo y pregúntale solo: «¿Cuándo estuviste más atento? ¿Y menos?». Sus respuestas valen más que cualquier cumplido.

4. Vencer la página en blanco

La página en blanco casi siempre nace del mismo error: querer empezar por el principio y querer que sea perfecto. Aquí tienes cinco puertas de entrada que esquivan el problema.

Puerta 1: partir de un ritmo. Golpea un ritmo en la mesa, el que sea, y luego dale alturas. En el ejemplo de abajo, los dos primeros compases son solo un ritmo sobre una única nota; los dos siguientes lo convierten en melodía.

M:4/4
L:1/8
Q:1/4=92
K:C
C3 C C2 C2 | C3 C C4 | "C"E3 G c2 B2 | "F"A3 F "C"G4 |]

Puerta 2: partir de un título. «El viejo faro», «La persecución», «Una carta nunca enviada»: un título sugiere enseguida un tempo, un registro, un color.

Puerta 3: improvisar sobre una base. Pon una balada en Do o una base modal en La e improvisa durante cinco minutos grabándolo todo. Siempre habrá dos compases que valga la pena conservar.

Puerta 4: tomar prestada una progresión. Las progresiones de acordes no son de nadie. Toma la progresión del Canon de Pachelbel o una progresión pop de progresiones de acordes y escribe encima tu propia melodía.

Puerta 5: empezar por el final, o por el medio. ¿Tienes una idea para un clímax? Escríbela primero y luego construye el camino que lleva hasta ella.

Terminar antes que perfeccionar: una pieza terminada e imperfecta te enseña diez veces más que una obra maestra inacabada. Fíjate un plazo, termina y pasa a la siguiente. Tu décima pieza será mucho mejor que la primera, y será gracias a las otras nueve.

Tu taller: el proyecto final

  1. Elige una puerta de entrada (ritmo, título, improvisación, progresión prestada) y encuentra en una sola sesión una semilla de 2 a 4 compases. Anótala en tu cuaderno de bocetos.
  2. Traza en una tabla el plan de una pieza de 24 a 32 compases (ABA, rondó breve o estrofa/estribillo): secciones, tonalidades, clímax, cadencias.
  3. Escribe la pieza completa en el piano roll, con un acompañamiento idiomático, una introducción y un final. Date un plazo de una a dos semanas.
  4. Déjala reposar tres días y luego pásala por la lista de autocrítica. Corrige los tres problemas más importantes, no más.
  5. Pásala a limpio en el editor ABC, ponle un título y una indicación de carácter, y tócasela al menos a una persona.
  6. Criterio de éxito: la pieza está terminada, es tocable y la has compartido. Ya eres compositor. Empieza la siguiente.

✓ Hacer el cuestionario de la lección

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