Frédéric Chopin (1810–1849)

El poeta del piano: casi toda su música está escrita para este instrumento, cuyo sonido cantabile, armonía y técnica reinventó.

Hijo de padre francés y madre polaca, Chopin creció en Varsovia, donde estudió en el Conservatorio con Józef Elsner. Niño prodigio, publicó su primera polonesa a los siete años. En 1830 dejó Polonia, pocas semanas antes del Levantamiento de Noviembre; nunca regresó.

Instalado en París en 1831, se convirtió en el pianista de los salones y en un profesor muy solicitado por la aristocracia. Daba pocos conciertos públicos y prefería los ambientes íntimos. Su relación con la novelista George Sand (1838–1847) coincide con sus años más productivos, repartidos entre París y Nohant. Enfermo de tuberculosis, murió en París en 1849, a los treinta y nueve años.

Su obra combina formas breves (nocturnos, preludios, valses, mazurcas, estudios) con grandes obras (baladas, scherzos, sonatas, la Barcarola). Mezcla el bel canto de la ópera italiana, el rigor contrapuntístico de Bach, a quien veneraba, y los ritmos de las danzas polacas. Su armonía cromática anticipa a Wagner y a Debussy.

Para los pianistas, Chopin es una escuela completa: legato cantabile, pedal refinado, rubato, independencia de las manos y estudios que convierten cada dificultad técnica en poesía.

Partituras para piano (39)