Haydn y Mozart

Historia de la música · El Clasicismo · Nivel 3 · 16 min

Con veinticuatro años de diferencia, se profesaban una profunda estima y tuvieron destinos opuestos. Joseph Haydn pasó treinta años al servicio de un príncipe antes de convertirse, ya anciano, en una celebridad europea. Wolfgang Amadeus Mozart, niño prodigio exhibido por toda Europa, intentó vivir como músico libre y murió a los treinta y cinco años. Entre los dos dieron al estilo clásico sus mayores obras maestras.

Haydn, el criado que se hizo famoso

Joseph Haydn (1732–1809), hijo de un carretero de Rohrau, en la Baja Austria, fue niño cantor en la catedral de San Esteban de Viena y luego se ganó la vida a duras penas dando clases. En 1761 entró al servicio de los príncipes Esterházy, una de las familias más ricas de Hungría, y se quedó casi treinta años. Llevaba librea de criado, dirigía la orquesta y componía por encargo para las fiestas, el teatro de ópera y la capilla del palacio de Eszterháza, lejos de todo. Más tarde diría que ese aislamiento le había obligado a ser original.

Su humor se hizo famoso. En la Sinfonía n.º 45, «Los adioses» (1772), los músicos, retenidos demasiado tiempo lejos de sus familias, abandonan el escenario uno a uno durante el final (apagando sus velas, según se cuenta), hasta que solo quedan dos violines: se dice que el príncipe entendió el mensaje y dio permiso a todos.

Cuando el príncipe Nikolaus murió en 1790, Haydn quedó por fin libre. El empresario Johann Peter Salomon lo invitó a Londres, donde estuvo dos veces (1791–1792 y 1794–1795) y triunfó con sus doce últimas sinfonías. En la n.º 94, «La sorpresa», el movimiento lento empieza con un tema muy sencillo tocado suave, repetido todavía más suave… y entonces estalla un acorde fortissimo con un golpe de timbal. Este es el comienzo del tema:

M:2/4
L:1/8
Q:1/4=72
K:C
!p!C C E E | G G E2 | F F D D | B, B, G,2 |]

Haydn escribió más de cien sinfonías y casi setenta cuartetos de cuerda: se le ha llamado el «padre de la sinfonía» y el «padre del cuarteto de cuerda». Al final de su vida, inspirado por los oratorios de Händel que había oído en Londres, compuso La Creación (1798) y Las estaciones. Su himno para el emperador Francisco (1797) es hoy la melodía del himno nacional alemán.

Mozart, el prodigio

Wolfgang Amadeus Mozart nació en Salzburgo en 1756. Su padre, Leopold, violinista y profesor respetado, reconoció pronto el genio de su hijo y de su hija mayor, Nannerl. Los llevó de gira durante largos viajes: Múnich, Viena, París, Londres (donde Wolfgang, con ocho años, conoció a Johann Christian Bach) y luego Italia. El niño tocaba con los ojos vendados, improvisaba sobre un tema dado y componía sus primeras sinfonías.

Ya adulto, Mozart soportaba mal su puesto al servicio del príncipe-arzobispo de Salzburgo, Colloredo. En 1781 rompió con él y se instaló en Viena como músico independiente: una apuesta casi inaudita en la época. Vivía de las clases, de los conciertos que él mismo organizaba (para los que escribió sus grandes conciertos para piano), de las publicaciones y de los encargos de ópera. Los años prósperos alternaban con las deudas.

Mozart y la ópera

En el teatro, Mozart no tiene igual. Sus personajes no son tipos convencionales: son graciosos, crueles, enamorados, ambiguos, y la música dice a menudo lo que ellos callan. En los conjuntos, varios personajes cantan sentimientos distintos a la vez, y lo entendemos todo.

  • El rapto en el serrallo (1782), en alemán con diálogos hablados (un Singspiel).
  • Tres óperas italianas con libretos de Lorenzo Da Ponte: Las bodas de Fígaro (1786), Don Giovanni (1787, estrenada en Praga), Così fan tutte (1790).
  • La flauta mágica (1791), un Singspiel popular estrenado en un teatro de los arrabales de Viena, que mezcla cuento de hadas, comedia y simbolismo.

Mozart murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, dejando inacabado su Réquiem; su alumno Franz Xaver Süssmayr lo completó. Dejó más de seiscientas obras, que Ludwig von Köchel catalogó en el siglo XIX (de ahí los números «K.» o «KV»). En cuanto a la rivalidad asesina con Salieri popularizada por la película Amadeus, es una leyenda.

Una amistad

Los dos hombres se conocieron en Viena en la década de 1780 y a veces tocaban cuartetos juntos. Mozart dedicó a Haydn seis cuartetos de cuerda (publicados en 1785), reconociendo lo que le debía. Y, según una carta de Leopold Mozart, Haydn le dijo que su hijo era el mayor compositor que conocía. Este es el comienzo de la famosa Eine kleine Nachtmusik («Pequeña serenata nocturna», 1787), un modelo de claridad clásica:

M:4/4
L:1/8
Q:1/4=132
K:G
G2 zD G2 zD | GDGB d2 z2 | c2 zA c2 zA | cA^FA D2 z2 |]

Qué escuchar

  • En Haydn: ingenio, sorpresas (silencios inesperados, falsos comienzos) y el arte de construirlo todo a partir de un motivo minúsculo.
  • En Mozart: melodías que cantan como arias de ópera, proporciones perfectas y sombras repentinas (pasajes en menor) bajo la luz.

Escuchar

  • Haydn: Sinfonía n.º 94 «La sorpresa»; Sinfonía n.º 45 «Los adioses» (final); el Cuarteto «Emperador», op. 76 n.º 3.
  • Mozart: Las bodas de Fígaro (obertura); el aria de la Reina de la Noche en La flauta mágica; el Concierto para piano n.º 21 (movimiento lento); el Réquiem (Lacrimosa).

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